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En Reconocimiento del Dolor de los Armenios y en Honor a las Víctimas de 1915

A medida que se acerca el 2015, año del centenario de la deportación forzada del pueblo armenio en Anatolia, el mundo debe reflexionar en conjunto sobre la tragedia ocurrida en 1915.....


De todos los terribles eventos que tuvieron lugar durante el proceso de colapso de la nación otomana hace un siglo, los sufrimientos de los armenios han sido, probablemente, uno de los más trágicos. Algunos lo llaman genocidio. Otros dicen que no hay suficiente evidencia para llamarlo así. Sin importar qué nombre se le dé, algo es seguro: los cientos de miles de armenios inocentes que murieron o perdieron su tierra natal no se merecían lo que les pasó. Fue una gran pérdida para Turquía, y una pérdida aún mayor para el mundo. Tampoco ha habido un acuerdo unánime al respecto de la cantidad de armenios desaparecidos. Las cifras van de unos cientos de miles a unos millones. Pero debatir la cifra exacta tampoco es lo más importante, porque matar a un solo inocente es como matar a la humanidad entera.


Cada guerra trae aparejados graves errores y pecados. La Primera Guerra Mundial no fue la excepción. Un osado grupo de líderes otomanos habían arrastrado a Turquía a la guerra en perjuicio suyo. Alimentados por sentimientos ultra-nacionalistas y preocupados por la seguridad nacional, desarrollaron un plan para relocalizar a los ciudadanos armenios argumentando la necesidad de proteger la frontera este de incursiones rusas. En aquel entonces, tanto armenios como musulmanes, eran víctimas de las aventuras políticas, las olas chovinistas, los gobernantes belicosos o los grupos paramilitares (armenios, kurdos o turcos) que, a sabiendas, respondían con opresión cuando se mataba a los suyos. Sin embargo, lo que sufrieron los turcos, kurdos y otros musulmanes de la época, como ser la matanza de musulmanes en la ciudad de Van, no justifica lo que padecerían luego armenios inocentes. Un error no subsana otro error.


Es muy doloroso hablar de armenios y turcos en este espantoso contexto. Ambos pueblos construyeron juntos una civilización. Los armenios contribuyeron a la sociedad otomana durante siglos. Existe una rica historia compartida, y muchos monumentos de la Turquía de hoy en día deben su grandiosidad a artistas armenios. Por ejemplo, la majestuosa mezquita de Ortakoy, a orillas del Bósforo, que es quizás la vista más popular de Estambul y Turquía y fue construida por los hermanos armenios Balyan en el siglo diecinueve. Lo que convierte a un grupo de gente en una nación es, fundamentalmente, la cultura que comparten. Si miramos la música, el arte, la cocina y los otros aspectos que comparten estos dos pueblos, se vuelve casi imposible separarlos y hablar de ellos como dos naciones distintas. Y, por esta razón, el distanciamiento que existe hoy en día entre armenios y turcos no puede ser irreconciliable.

 

Lo que necesitamos es mayor empatía, diplomacia y diálogo. En especial, las contribuciones positivas de la sociedad civil, que no pueden ser subestimadas. El diálogo de ciudadano a ciudadano ha sido clave para la resolución de muchos conflictos. Alcanzar este objetivo puede llevar tiempo, pero mejor tarde que nunca. Hoy en día, algunos turcos y armenios siguen este camino pacientemente. Por ejemplo, los turcos que residen en Argentina y que colaboran con el movimiento Hizmet han podido establecer muy buenas relaciones mutuas con los argentinos de origen armenio. En el Centro de Diálogo Intercultural Alba se realizan reuniones semanales con algunos ciudadanos de origen armenio. Además las familias turcas y armenias se visitan entre sí periódicamente y han realizado viajes a Turquía. Los argentinos de origen armenio junto con sus amigos turcos están buscando las pistas de sus lugares de origen, familiares y amigos.

 

Argentinos de origen armenio siempre comparten con la comunidad turca en los eventos religiosas como iftares de ramadán. De igual manera los turcos junto con los armenios en argentina llevan a cabo cursos y conciertos de música para presentar la cultura de Anatolia en Argentina. Todas las actividades organizadas por el Centro de Diálogo Intercultural Alba y la Fundación de la Amistad Argentino-Turca están invitando no sólo a los armenios, sino a todas las diásporas post-otomanas en Argentina presentando de esta manera la cultura común de Anatolia. Nosotros le recomendamos a todos los turcos y armenios que pueden superar sus temores y prejuicios que se involucren en el espíritu de hermandad que hemos dado en llamar el verdadero espíritu de Anatolia.


Hay obligaciones tanto sobre los hombros de los turcos como de los armenios. Pero como heredera del estado otomano, a Turquía le corresponde hacer más y debe tomar la iniciativa. Recientemente ha habido señales alentadoras desde Ankara en esa dirección. El gobierno turco ha emitido un mensaje de solidaridad en el día de la conmemoración de Yed Meghern. Estas bellas palabras deben ser seguidas ahora por hechos concretos.

 

El camino por transitar es claro. Una disculpa oficial no estaría de más. Retribuciones financieras podrían también contribuir a construir nuevas y duraderas amistades. También ayudaría el garantizarle la ciudadanía a todos los descendientes de ciudadanos armenios otomanos. Turquía debe continuar restaurando los sitios históricos significativos para los armenios. Crear un museo que celebrara la historia conjunta de Turquía y Armenia y el reconocimiento de la agonía tanto de armenios (o cristianos) como de musulmanes sería un gran paso hacia el entendimiento mutuo. Resta mucho por hacer para mejorar las relaciones entre Turquía, Azerbaiyán y Armenia.

 

Lea aquí el artículo: Armenian Turkish Reconciliation

Lea aquí el artículo: Ermenistan - Turkiye Yakinlasmasi

Lea aquí el artículo: Reconciliacion armenio turca

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